Revista trimestral sobre Puerto Rico y Estados Unidos: análisis, opinión, crónicas e investigación


Ilusión y Ruinas: Comentarios

 

11 de enero de 1959 - Fundación del Movimiento Pro-Independencia (MPI) en Mayagüez, Puerto Rico. FOTO: Claridad
11 de enero de 1959 – Fundación del Movimiento Pro-Independencia (MPI) en Mayagüez, Puerto Rico. FOTO: Claridad

 

 

*Ponencia para la presentación de Ilusión y Ruinas: Imaginarios de Izquierda en Puerto Rico desde los Sesenta de Carlos Pabón Ortega el 16 de octubre de 2025 en el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico.

Carlos Pabón Ortega (2025) nos ofrece, en Ilusión y Ruinas: Imaginarios de Izquierda en Puerto Rico desde los Sesenta, una valiosísima historia intelectual de la llamada nueva lucha por la independencia, desde el surgimiento del Movimiento Pro-Independencia (MPI) en 1959 hasta hoy. El autor analiza cómo se construyó y desvaneció el discurso e imaginarios de ese movimiento de corte socialista y tercermundista, también llamado “nuevo independentismo”, término cuyo origen fue atribuido por Juan Mari Brás a César Andreu Iglesias. Este último también la llamó “nueva lucha”.

Pabón Ortega comenzó su relato y análisis con la formación del MPI y con el principio de una ilusión: el de un Puerto Rico independiente y socialista. La ilusión tiene aquí un doble sentido, como esperanza y confianza en el logro de ese nuevo Puerto Rico, y como representación ilusoria, una delusión. Pabón termina su relato en nuestro presente, un momento caracterizado por la disipación de aquella izquierda y su discurso e imaginarios, proceso que comenzó en los noventa con la disolución del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y la caída del bloque soviético. Hoy solo quedan sus ruinas. Ruina también tiene un doble significado, primero como la acción de caer o destruirse algo, el derrumbe del imaginario del nuevo independentismo en este caso, y segundo como los restos de lo derrumbado, las ruinas o escombros del nuevo independentismo. Así, Pabón Ortega no solo relata el proceso histórico del derrumbe del discurso nuevo-independentista y sus imaginarios, sino que indaga el estado y posibilidades de sus vestigios. De ahí que Pabón Ortega pregunte tanto en Polémicas (2014) como en Ilusión y Ruinas: ¿qué queda de la izquierda? ¿Cuál es el estado de la izquierda puertorriqueña? Efectivamente, en Ilusión y Ruinas Pabón Ortega retoma, continúa y extiende algunas de las indagaciones sobre la izquierda hechas previamente en Polémicas.

Ilusión y Ruinas, operando en la esfera de la historia intelectual de las izquierdas latinoamericanas y el renovado interés por el estudio de estas mencionado por Rafael Rojas en la contraportada, nos provee de hecho una tremenda y valiosa historia intelectual de la nueva lucha en Puerto Rico. Esta historia intelectual se basa en un abarcador y meticuloso análisis del discurso del nuevo independentismo que atiende cuáles fueron sus imaginarios; cuáles fueron los debates y conflictos ideológicos que lo marcaron y cómo se resolvieron; y por qué y cómo fracasó ese proyecto independentista en sus distintas vertientes durante el periodo examinado.

Otra valiosa aportación de la elaboración crítica de Pabón Ortega, aparte de sus respuestas a las preguntas mencionadas, es que este supera lo que él llama la imagen fantasmagórica de la izquierda, la que se mueve entre la idealización de la izquierda, muchas veces nostálgica y melancólica, como diría Enzo Traverso, por un lado, y su olvido y omisión en los anales o crónicas de nuestra Historia o historiografía, por el otro lado. Esta historización, que implica cierta fantasmología, la que le requirió a Pabón Ortega inclusive tratar lo que describió como un lenguaje muerto, es, además de puntual, precursora y pionera, pues escasean las historias intelectuales sistemáticas, abarcadoras y críticas del discurso del nuevo independentismo. Pabón Ortega examina precisamente la intelectualidad de la nueva lucha, destacando sus prácticas discursivas y sus imaginarios, las tensiones intrínsecas a estos y sus desplazamientos discursivos, atendiendo un tema apenas indagado por los historiadores.

Otra característica distintiva de Ilusión y Ruinas es su carácter reflexivo, en el sentido usado por muchos sociólogos, y a lo que Magdalena López (2025) se refiere como un “matiz autoetnográfico” en su reseña del libro. Se trata de un enfoque metodológico que enfatiza la importancia de la autoconciencia entre los investigadores con respecto a su propia influencia y participación en aquello que estudian, incluyendo su influencia sobre su objeto de estudio y el conocimiento que producen. Significa, además, tener conciencia de la influencia de lo social sobre el propio quehacer intelectual. En su caso, Pabón Ortega admite y acoge su subjetividad como un investigador que fue militante de algunas organizaciones de la nueva lucha a las que se refiere en su libro. Ilusión y Ruinas contiene entonces elementos autobiográficos, así como las memorias del pasado del autor como militante de izquierda. Así, y como notó López (2025), Pabón Ortega “. . . asume plenamente una responsabilidad ética que se hace cargo intelectualmente del fracaso de la izquierda en Puerto Rico.” Ilusión y Ruinas constituye consecuentemente una historial intelectual del discurso del nuevo independentismo que recurre tanto a la rigurosidad del método histórico como a prácticas reflexivas y mnemónicas, de paso negando tanto el objetivismo como el subjetivismo.

Ese discurso independentista examinado por Pabón Ortega fue influenciado por el discurso socialista-marxista, como ocurrió con otros movimientos de liberación nacional en aquella época. Recordemos que como observó Benita Parry (2002), la presencia del marxismo en las culturas intelectuales de las colonias es larga y amplia, para ella además ubicua, habiendo comenzado justo antes y durante los años veinte con la formación de numerosos partidos comunistas en esas colonias. El socialismo, aunque no necesariamente marxista, estuvo también presente desde antes, como en Puerto Rico. Después de los años 30, en las colonias también se articularon perspectivas alternativas a las de la Tercera Internacional con respecto a las luchas anticoloniales, muchas de estas en nuestro Caribe. Además, y como notó Parry, en las colonias aquellos movimientos que perseguían los fines limitados de la autodeterminación nacional y la redistribución moderada de los recursos también adoptaron, adaptaron y atenuaron conceptos marxistas, integrándolos en sus discursos políticos, o como diría Pabón Ortega, en sus imaginarios. Podríamos concluir, basados en el análisis de este historiador, que ese es precisamente el caso de la nueva lucha por la independencia en Puerto Rico, un movimiento que acogió y adecuó el marxismo a sus necesidades e intereses, que no eran otros que la independencia. Desde aquel discurso, y como dijo Manuel Maldonado Denis, citado por Pabón Ortega (2025: 15), se defendía la idea de que “no puede haber independencia sin socialismo ni socialismo sin independencia,” aunque en la práctica se priorizara y privilegiara la independencia, por lo que el socialismo desempeñó más bien un rol instrumental, un medio para el logro de la independencia vía la movilización de los trabajadores. En el discurso de la nueva lucha, aparte de adoptar y adecuar el marxismo, particularmente el socialismo marxistaleninista, al nacionalismo, figuraba la clase obrera como su base social, como el agente revolucionario vital para el proyecto de liberación nacional. Se trataba además de un discurso partidista-vanguardista, irónicamente muchas veces elitista y divorciado de esa base social que intentaba interpelar.

La elaboración, consolidación y circulación de ese discurso y sus imaginarios estuvo marcada por numerosos debates y conflictos ideológicos y estratégicos entre los diversos sectores, grupos y partidos del nuevo independentismo: respecto a la prioridad de la independencia versus la institución de un sistema socialista; sobre si los independentistas debían o no abstenerse de participar en los procesos electorales; sobre si debían o no involucrarse en la lucha armada; sobre qué partido u organización debía ser la vanguardia socialista; y sobre si debían apoyar el socialismo revolucionario o el social democrático; sobre la diáspora y la tesis de la “nación dividida”; sobre la postura de la nueva lucha vis-a-vis el feminismo; sobre la naturaleza de la dominación colonial estadounidense, si esta era coercitiva o persuasiva; respecto al revisionismo en el socialismo y las diversas corrientes marxistas; sobre el dogmatismo o rigidez de algunas organizaciones; y hasta disputas sobre los reglamentos de los partidos políticos de izquierda. Estos debates ocurrieron tanto entre organizaciones como dentro de las organizaciones mismas. Por supuesto, no faltaron los intentos para resolver esas diferencias. Pero muchas veces, como demuestra Pabón Ortega, esos intentos no dieron fruto, debido al dogmatismo y las depuraciones ideológicas, que terminaron por agravar la fragmentación del nuevo independentismo.

Esos conflictos ciertamente contribuyeron al fracaso de la nueva lucha independentista, así como al desvanecimiento de su discurso e imaginarios.  De hecho, una de las conclusiones más notables de Pabón Ortega es que la nueva lucha fracasó, en gran medida, por el peso  que el movimiento le otorgó a la cuestión nacional respecto a la cuestión social. Su aplazamiento de la cuestión social hasta lograda la independencia alejaba al movimiento de la base social que pretendía movilizar.

Ante una realidad social marcada por el imperialismo y el colonialismo, aparte del capitalismo, la nueva lucha independentista le dio prioridad a la liberación nacional, pero a expensas de la cuestión social, principalmente por razones estratégicas e instrumentales, aparte de ideológicas. En eso el discurso e imaginarios de la nueva lucha no es único, pues lo mismo ocurrió con otras luchas de liberación nacional en aquella época. Pero, como plantea Pabón Ortega (2025), el problema es que el discurso de la nueva lucha puertorriqueña nunca trascendió su nacionalismo pequeño burgués. Para este historiador: “En fin, con sus diversos matices y diferencias, el movimiento independentista se mantuvo como una expresión esencialmente nacionalista” (495). En el discurso de la nueva lucha la “cuestión social”, fundamental para el socialismo, fue un medio para el fin de la independencia, no al revés. En ese sentido los dirigentes de la nueva lucha no advirtieron como hizo Amílcar Cabral (en Parry 2002), por ejemplo, que el anticolonialismo popular en sí mismo no constituía una conciencia revolucionaria y que la independencia alcanzada a través de las políticas de alianzas era una condición insuficiente para la transformación revolucionaria. No lograron prevenir aquello que Franz Fanon (1968) llamó las “trampas de la conciencia nacional”, que las alianzas de clase para la descolonización a menudo fracasan porque sus aspiraciones son básicamente las de la pequeña burguesía colonizada, una clase no tan distinta de los colonizadores. Además, el imaginario del nuevo independentismo fracasó porque subestimó el carácter persuasivo o consensual, hegemónico, de Estados Unidos, en el sentido gramsciano. Es decir, no reconoció la coexistencia de la coerción y la persuasión en el ejercicio del poder colonial, como tanto se insistiría desde los Estudios Subalternos ya en los ochenta. Además, la intelectualidad de la nueva lucha no abordó, o solo lo hizo parcialmente, la crisis del socialismo real y los diversos debates y discusiones en el ámbito de la teoría marxista. Asimismo, el apoyo incondicional a regímenes autoritarios y la toma de posturas acríticas con respecto a prácticas y políticas problemáticas de los gobiernos socialistas, incluyendo el cubano, también contribuyeron al fracaso del nuevo independentismo.

Indudablemente, puesto que la nueva lucha no logró ni la independencia ni el socialismo, ni concesiones importantes al respecto, no podemos sino concluir con Pabón Ortega que esta fracasó. Sin embargo, ese fracaso, visto desde la perspectiva de la sociología de los movimientos sociales, no niega que haya tenido algunos éxitos, en campañas específicas y con respecto a objetivos secundarios, ni tampoco niega su impacto y huella social, las aportaciones del movimiento y sus imaginarios a cambios sociales, políticos y culturales desde los sesenta en adelante. Por ejemplo, y aunque poco estudiado, la nueva lucha y su imaginario tuvieron un impacto significativo en la producción cultural e intelectual del país a través de periódicos, revistas, libros y artículos, incluyendo escritos académicos. Sus imaginarios o elementos de estos están presentes en la producción cultural literaria y musical, entre otras, desde sus orígenes. De hecho, me parece que Ilusión y Ruinas nos provee, al develar los elementos básicos del discurso e imaginarios de la nueva lucha, los medios para investigar su expresión en la cultura popular puertorriqueña desde los sesenta.

La nueva lucha y su imaginario tuvieron otras secuelas respecto al cambio social y en el campo de los movimientos sociales. Los movimientos sociales son, como los definen los sociólogos, redes densas e informales que conectan diversos actores sociales que comparten una identidad colectiva, nunca realmente fija o terminada, que también tienen oponentes claramente definidos, por lo que son esencialmente contenciosos o conflictivos.  Los movimientos sociales, como la nueva lucha, son relacionales. Sus encuentros o choques con otros actores sociales acarrean que los discursos e imaginarios de un movimiento sean muchas veces adoptados y adaptados por otros actores simpáticos a este, otros movimientos sociales, por ejemplo, o resistidos y refutados por los actores opositores. Con la delimitación del discurso e imaginarios de la izquierda provisto en Ilusión y Ruinas podemos entonces examinar su adopción, adaptación, atenuación o su rechazo en otros movimientos, en todo el espectro político, de izquierda a derecha. Podemos examinar, por ejemplo, el discurso de la derecha puertorriqueña, el de la administración colonial, el del gobierno federal y sus agencias, y el de los anexionistas y autonomistas en relación con el discurso e imaginarios de la izquierda, cómo cambiaron o se rearticularon sus discursos e imaginarios ante la nueva lucha. Esos actantes sociales todavía hoy se definen en oposición a la nueva lucha y la izquierda en general. Noten, por ejemplo, que la derecha anexionista recurrió al imaginario de la Guerra Fría, al miedo al comunismo, en su campaña contra la Alianza en las pasadas elecciones. Una historia intelectual de la derecha, de sus imaginarios y reacciones a los imaginarios de izquierda, todavía está por escribirse, y ya Pabón Ortega nos ofrece en su libro un capítulo muy interesante sobre la nueva lucha ante el anexionismo.

Asimismo, el discurso de la nueva lucha tuvo un impacto político, cultural y organizativo en otros movimientos sociales, incluyendo los nuevos movimientos, a la vez que estos tuvieron un impacto en la nueva lucha. Por ejemplo, el otro día me comentaba Manuel Valdés Pizzini, quien recientemente reseñó el nuevo libro de Silva Gotay (2025), Protestantismo Evangélico en Puerto Rico (Vol. 2, 1930-2000), y pensando en los movimientos religiosos, que algunos sectores del protestantismo cristiano puertorriqueño no estuvieron al margen del radicalismo independentista. Esos sectores tuvieron en el periodo examinado por Pabón Ortega una agenda antimilitarista y descolonizadora (Véase además Valdés Pizzini 2025).  Otro ejemplo es el caso del movimiento ambientalista, que, en sus orígenes, como han notado Carmen M. Concepción (1995), Deborah Berman Santana (1996), y el propio Valdés Pizzini (2006), entre otros, tuvo lazos con la nueva lucha por la independencia. Para Deborah Berman Santana (1996), el movimiento ambientalista tuvo en sus orígenes un toque rosadito, subrayando así la influencia del imaginario radical independentista en el imaginario ambientalista, al menos en sus orígenes. Este movimiento tuvo a su vez un impacto en el imaginario independentista. En una columna sobre Juan Antonio Corretjer, noté, por ejemplo, como sus ideas acerca del medioambiente fueron influenciadas por el movimiento ambientalista, esto en el contexto de la lucha contra la explotación minera y el extractivismo en Puerto Rico (Anazagasty 2015). Esa influencia lo distanció, así como a la Liga Socialista Puertorriqueña (LSP), de la visión nacionalistas tradicional de los recursos naturales, una que, aunque rechazaba la explotación minera estadounidense, no necesariamente se oponía a su explotación por los puertorriqueños en el contexto de un Puerto Rico independiente. Corretjer y la LSP se oponían a esa explotación tanto en la colonia como en una futura república independiente. El historiador Emmanuel E. Piñero Cruz ha continuado esta línea de indagación en sus importantes estudios sobre la LSP frente a la explotación minera, las petroquímicas y el complejo militar industrial en los setenta y ochenta.

Hay mucho que decir de Ilusión y Ruinas. Quería, por ejemplo, tratar el concepto de imaginarios y hablar sobre las posibilidades de la izquierda de cara al futuro. Quería sugerir que en el “imaginario social”, una noción algo distinta del imaginario según Pabón Ortega (2025:530), podrían encontrarse las posibilidades de la izquierda del futuro, pues como señala este historiador: “Si la izquierda ha de tener futuro tiene que descartar los imaginarios fracasados y potenciar una nueva imaginación política, un nuevo horizonte de expectativas alterno al capitalismo imperante”. Pero eso me tomaría mucho tiempo. Así que terminaré diciendo que Ilusión y Ruinas es ya un referente fundamental para nuestra comprensión del discurso e imaginarios del nuevo independentismo y de la izquierda puertorriqueña, así como para los estudios futuros sobre ese y otros discursos políticos y sus imaginarios en Puerto Rico. Los invito por ello a leerlo y estudiarlo con detenimiento, sobre todo si, como algunos de nosotros, usted anda en búsqueda de ese nuevo horizonte de expectativas postcapitalistas.

FIN

 

Referencias

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Puertorriqueña y la oposición ambientalista a la explotación de las minas. 80 Grados. Retrieved Octubre 14, 2025, 
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Berman Santana, D. (1996). Kicking off the Bootstraps. Arizona: University of Arizona Press.

Concpeción, C. M. (1995, March). The Origins of Modern Enviromental Activism in Puerto Rico in the Sixties. 
International Journal of Urban and Regional Research, 19(1), pp. 112-128.

Fanon, F. (1968). The Wrteched of the Earth . New York: Grove.

Gotay, S. (2025). Protestantismo Evangélico y Política en Puerto Rico: v.2 1930 a 2000 Puertorriqueñización del 
Protestantismo Evangélico . Publicaciones Gaviota.

López, M. (2025, junio 3). Ilusión y Ruinas: La actualidad de la historia intelectual de la izquierda puertorriqueña 
escrita por Carlos Pabón Ortega. 80 Grados. San Juan. Retrieved octubre 13, 2025, 
from https://www.80grados.net/ilusion-y-ruinas-la-actualidad-de-la-historia-intelectual-de-la-izquierda-puertorriquena-escrita-por-carlos-pabon-ortega/

Pabón Ortega, C. (2014). Polémicas: Política, Intelectuales, Violencia. San Juan: Ediciones Callejón.

Pabón Ortega, C. (2025). Ilusión y Ruinas: Imaginarios de Izquierda en Puerto Rico desde los Sesenta. 
San Juan: Ediciones Laberinto.

Parry, B. (2002). Liberation Theory: Variations on Themes of Marxism and Modernity. In 
C. Bartolovich, & N. Lazarus (Eds.), Marxism, Modernity and Postcolonial Studies (pp. 125-149). 
Cambridge: Cambridge University Press.

Pizzini, V. (2025, Septiembre 28). Protestantismo Evangélico y Política en Puerto Rico . Antropikos. 
Retrieved Octubre 13, 2025, from https://antropikos.com/2025/09/28/protestantismo-evangelico-y-politica-en-puerto-rico-vol-2-1930-2000-samuel-silva-gotay-2025-publicaciones-gaviota/

Valdés Pizzini, M. (2006). Historical Contentions and Future Trends in the Coastal Zones: 
The Environmental Movement in Puerto Rico. In S. L. Baver, & B. D. Lynch (Eds.), 
Beyond Sun and Sand: Caribbean Environmentalisms (pp. 44-64). Rutgers: Rutgers University Press.


 

 

Autor

  • José Anazagasty Rodríguez es catedrático en el programa de Sociología del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez. Es especialista en sociología ambiental, estudios americanos y teoría social, y ha realizado investigaciones en la retórica imperialista estadounidense y la producción capitalista de la naturaleza en Puerto Rico. Es co-editor, con Mario R. Cancel, de los libros “We the people: la representación americana de los puertorriqueños 1898-1926 (2008)” y “Porto Rico”: hecho en Estados Unidos (2011). Ha publicado artículos en 80 y Revista Siglo 22.

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